Cuando te despertaste al otro día, sentiste el vacío al lado
de la cama. Pedro no había vuelto, suspiraste y te levantaste lentamente para
darte una ducha. Cuando saliste, revisaste tu teléfono antes de cambiarte, pero
no había ningún mensaje de tu novio, aunque si algunos por parte de tus amigas,
no contestaste y te vestiste para luego ir a desayunar…pero tampoco tenías
hambre. La preocupación estaba invadiéndote.
Te sentaste frente al desayunador
y comenzaste a maquinar. Si Pedro no te había llamado, era porque ella no había
muerto, ¿no?, si siquiera sabias que pensar, y no querías llamarlo ahora, si él
te necesitaba, te buscaría, pensaste, o al menos eso esperabas…aunque ese no
era el problema, el podía no necesitarte, pero vos sí. Él era fuerte, pero vos
no…y cada vez lo notabas más. Necesitabas a
Pedro en tu vida para estar
bien…para ser feliz.
Tomaste tu celular una vez más y te dispusiste a contestar a
tus amigas, quienes se mostraban felices porque habías aparecido, ellas sí que
podían hacerte reír en cualquier momento, obviamente les dijiste que estabas en
casa de Pedro, así que sus planes tendrían que esperar, al menos hasta saber
que él estaba bien. Hablaste con ellas por un buen rato, y luego lo hiciste con
Jazmín. Otra vez dejaste el celular en su
lugar, no había ni llamadas ni mensajes de Pedro…te levantaste y te sentaste en
el enorme sillón para ver televisión, un intento un tanto inútil porque te
quedaste dormida. Te despertaste
sobresaltada con el ruido de la puerta, y
viste a Pedro entrar con ojeras y los ojos apagados…temiste lo peor,
pero no te acercaste a él. Se sacó la campera en silencio y cuando noto que lo
estabas mirando, sus ojos se posaron en vos…estaban vacíos. Cuando el se
acercó, respiraste profundo preparándote…
-¿ella esta bien?—preguntaste casi en voz baja. Tu estomago
se contrajo cuando negó con la cabeza—
-No—respondió con su voz cargada de angustia—ella no
sobrevivio, no pudieron salvarla…ella murió por mi culpa—dijo y te dejo helada
allí en el living, fue hasta la habitación
y se encerro.
No podías creerlo, no había sobrevivido…había muerto como
ella quería. Ella no te caía bien, estabas segura de que no hubieran sido
amigas, pero nunca quisiste que muriera. No le desearías la muerte a nadie.
Cuando saliste de tu trance, corriste hasta la habitación, y una vez que
entraste, no viste a
Pedro pero encontraste su ropa en el suelo y se escuchaba
la ducha.
Te sentaste en la cama y esperaste a que saliera, mientras
una lagrima se deslizaba por tu mejilla. No ibas a ser una hipócrita para decir
que llorabas por Valeria, porque no era asi…llorabas por Pedro, porque a pesar
de los celos que sentías, a él le dolía la muerte de quien iba a ser la madre
de su hijo y su mujer. Cuando salió, tenía
solo una toalla, no te miro mientras pasaba por tu lado y buscaba un bóxer y un
pantalón de vestir, simplemente te acercaste por detrás y lo abrazaste, pegando
tu mejilla húmeda en su espalda. Él se
tensó al principio pero cuando tus labios comenzaron a dar besos tibios en su
espalda, su cuerpo se relajó.
-lo siento por ella…no me agradaba pero tampoco merecía un
final así—dijiste susurrando sin dejar de besar su espalda—
-los médicos no pudieron hacer nada—el tembló—se cortó tan
profundamente que corto sus venas…dijeron que era la primera vez que veían algo
así. Lo hizo tan profundo que casi traspasaba su hueso—dijo él y vos también
temblaste, pero cuando se dio la vuelta, lo miraste con fuerza, él te
necesitaba fuerte, no llorando como una nena. Pusiste tus manos en su cintura y
besaste su cuello sintiéndolo estremecerse, pero no te detuviste, seguiste
haciéndolo—te amo Paula—el susurro tan crudamente que otra lagrima se te
derramo, el no la vio—voy a matarte tambien—dijo y tu pecho se hinco—
-sh, no digas pavadas—dijiste besando su mandíbula, pero el
quiso hablar de nuevo. Lo besaste en la boca interrumpiendo lo que sea que
quería decir. Tu lengua provoco la de él, y finalmente se rindió y te beso
también. Su mano fue directo a tu nuca profundizando aquel beso, y quitaste su toalla—soy tuya Pedro—dijiste en
un susurro—
No supiste cuando habían llegado a la cama. Los besos iban
subiendo de tono, y la respiración de ambos dejo de ser normal…Pedro se separo
de golpe, y se sento en la cama para poner la toalla alrededor de su cintura
otra vez. Te miro con furia, y eso fue necesario para que tu corazon doliera…y
mucho.
-¿Qué paso?—preguntaste confundida—
-¿Qué pasa?—pregunto de vuelta—¡mi ex prometida acaba de
morir y vos y yo estábamos a punto de hacerlo!—dijo el, y lo miraste
sorprendida—
-Pedro…soy tu novia, es algo normal—dijiste vistiéndote de
vuelta—
-¿normal?—su voz mostraba incredulidad y dolor—no es
normal…¡no es normal que mi ex prometida y primer amor se suicidara por mi
culpa!—dijo y tu corazón se apretó—
-¡no fue tu culpa!—gritaste molesta—ella estaba
desequilibrada mentalmente—dijiste y el negó con la cabeza, completamente
molesto. Te tragaste el dolor que estabas sintiendo porque te romperías si te
atrevías a llorar, lo sabias—
-decime una cosa Paula—murmuro frente a vos—si vos y yo
hubiéramos estado tres años juntos, dos viviendo juntos, donde casi tenemos un
hijo y el murió, y yo me voy ¿intentarías matarte cuando me vieras enamorado de
otra mujer?—tu boca se abrio con sorpresa—
-¿Qué?—preguntaste—
-¡respondeme!—dijo y solo hiciste silencio—¡respondeme
carajo! ¿intentarias hacerlo?—pregunto—
Te quedaste callada, imaginándote la situación, aunque
quizás…sabias la respuesta. Ni siquiera podrías imaginar a Pedro con otra
mujer, y mucho menos amándola…no lo
soportarías. No dijiste nada, pero el vio en tus ojos el dolor. Y reflejo el
suyo propio.
-No voy a permitirlo mi vida—dijo Pedro acercándose a vos—no
con vos—dijo el—
-No es lo mismo—tus manos comenzaron a temblar—somos dos
personas distintas—dijiste—
-eran—recalco Pedro—no nos mintamos, los dos sabemos la
respuesta a esa pregunta, porque no lo
soportarías….y no voy a romperte como lo hice con ella. Te valoro demasiado
para eso—dijo un tanto angustiado—
Te acercaste a el, pero se alejo. El dolor era tan fuerte
que casi podían tocarlo.
-Voy a llevarte a tu casa—dijo sin mirarte, y no lo hizo
mientras terminaba de vestirse tampoco. Ni siquiera cuando salieron de su casa
y subieron al auto. Ninguno dijo ni una palabra, vos no podias hacerlo, sentias que tu corazon se
partiría al medio si lo hacias…
Buenas!!!!! acá estoy, presente, cumpliendo con ustedes! les dejo el capitulo Ochenta y seis, que espero les guste y mas todavia, que COMENTEN. es lo único que les pido.
Si hay MUCHOS, MUCHOS, MUCHOS comentarios, mañana tienen otro...pero solo si hay MUCHOS, y (con muchos me refiero a mas de 10). Y CON NOMBRE DE TWITTER.
linda noche!!!! @PauliterBel.
Vos queres que yo me muera ?
ResponderEliminarAy no q trágico e intenso todo...espero q el entienda lo equivocado que está. mimiroxb
ResponderEliminareste capitulo me hizo llorar, espero el proximo
ResponderEliminarAyyyyyyyy, Dios mío, que angustia con este cap, hasta se me cayeron unas lágrimas Belu. Muy bien escrito este cap. Pero que la angustia pase pronto x favor.
ResponderEliminarQue triste el capitulo!!! inesperado la verdad, ojala Pepe no se aleje de Pau, que de cuenta que ella no es igual a Valeria... sino van a sufrir los dos!! que maldad!!!! jaja amo tu novela!
ResponderEliminaruyyy mi vida pobrecito está destruido,pero que no la aleje de al lado de él rociibell23
ResponderEliminarAh no lo puedo creer!! Que triste todo el capítulo, Pepe no se da cuenta que esa no es la solución. Espero que se deje ayudar y entienda que las relaciones son diferentes!
ResponderEliminarQue pase pronto esta tormenta!
@06_Laury
:(
ResponderEliminarespero el proximo @carlyluzzi
ResponderEliminarQue se soluciones todo pronto @paucypeterafc
ResponderEliminarespero el proximo y que Pedro este mejor de animo @locuradepyp
ResponderEliminar